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Un Espíritu que cambia el mundo


Erase una vez un pueblo triste. Las historias no suelen empezar así, pero este pueblo vivía sentado, escondido, asustado. A veces compartían banco o tristezas o miedos, pero no se miraban, no se conocían, no se hablaban ni se tocaban… Eran tristes porque, siendo muchos, estaban solos… Y no lo sabían…

Una mañana hubo alguien que los conoció. Les empezó a enseñar cosas. Les enseñaba cómo eran los que tenían al lado, en el banco. Cómo eran los que tenían enfrente. Les enseñó a querer a los otros y a quererse a sí mismos. Hablaba con palabras raras porque para él, aceptar al otro era “salvarse”, escuchar al otro era “amar”, a Dios lo llamaba “Padre”, a los demás los llamaba “hermanos”. Cambió la forma de mirar y de entender. Y una tarde, a la muerte la llamó “vida” subido en una cruz, y se quedó con ellos para siempre…

Pero se olvidaron pronto, y volvieron a asustarse, a esconderse, a separarse, a no mirarse. Y cuando estaban así, encerrados en sí mismos, sin ventanas ni puertas…entonces ocurrió algo…

Un viento los despertó, una luz se llevó el miedo, y comenzaron a entenderse aunque fueran distintos, comenzaron a romper las barreras que los separaban, se abrazaban para poder caminar juntos… Y fueron por todo el mundo abrazando a otros, enseñando a otros quién era Él, estando cerca de los empobrecidos, de los enfermos, de los jóvenes, de los niños, de los que necesitaban una mano o un abrazo.A ese viento y a esa luz lo llamaron Espíritu…

Un espíritu que cambia el mundo…

Feliz Pentecostés…

Miranfú 2012

Quién fuera burro | Domingo de Ramos

Culmina este domingo un tiempo de esperanza y de espera, un tiempo de acercamiento. La invitación que hemos seguido y que os proponíamos era la bienvenida de un felpudo, y la indecisión de unos pies parados ante él: entra en la casa de mi Padre. 

El pasaje del Evangelio con el que se inicia la liturgia de este domingo nos presenta a Jesús entrando en la que era la casa del Padre, en Jerusalén, la Ciudad Santa. Jesús da a sus discípulos unas indicaciones acerca de cómo ha de hacerse esa entrada, les manda ir a por un borrico. 
Es probable que tengamos muy enraizado en nuestra cultura el símbolo de la borriquilla que entre en Jerusalén y que paseamos por las calles este domingo de gracia. Pero la borrica va más allá. Dice Zacarías (9,9): “Se acerca tu Rey, humilde y montado en un asno, en un joven borriquillo”. Esta imagen es a la que hace referencia Jesús cuando pide el burro para entrar. Son signos de que él es el Mesías esperado. 

Pero no le entienden. Y como no le entienden le ponen los mantos encima como si fuera monarca. Y le tienden palmas y las agitan. Y ramos en el suelo. Y le aclaman como Hijo de David. Es decir, estaban esperando al mesías victorioso que acabara con lo establecido. Seguían esperando eso. Seguían sin comprender. 

Esta entrada final es entrada directa a la Cruz, y en la Cruz, la comprensión, la salvación y la Casa del Padre. La comprensión al ver que ese Reino del que hablaba no iba a imponerse por armas, porque necesitaba la entrega entera de la vida, hasta el final. La salvación porque la decisión final de Jesús de ir a Jerusalén y “dejarse pillar” era necesaria para que lo que él había iniciado siguiera adelante. Y la casa del Padre, porque el camino de iglesia iniciado a partir de la Resurrección por sus discípulos es el que permite vivir hoy, celebrar y hacer comunión en torno a este rey del burro. 

 Así que la oración final es que este Rey que celebrábamos también antes del Adviento es rey que corona a los pequeños, rey de burros y no de purasangres, de los empobrecidos, parados, hambrientos, marginados, jóvenes en búsqueda de Dios, ricos necesitados de trascendencia. De los alejados, él es rey. Entremos con él a la casa, a las puerta de esta Pascua, pidámosle seguir montados en su burro, con los pequeños. Y celebremos, que es de celebrar, que Dios-pan se queda con nosotros. 

 Juan R. Gil.

Creer | 4º de Cuaresma

ENCUENTRO NOCTURNO

1.- Lo que os diré para empezar, mis queridos jóvenes lectores, no forma parte del contenido doctrinal del fragmento evangélico de la misa de hoy. Pese a ello, creo que os puede interesar, sin llegar a la ironía del dicho aquel: aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…

2.- Si vais al inicio de la narración, veréis que Juan dice que Nicodemo formaba parte del conjunto de intelectuales fundamentalistas, los fariseos, de profesión liberal, magistrado, y, por noticias posteriores, tenía una buena situación económica y política. Recordad que intervino en el Sanedrín, citando oportuna jurisprudencia y que, con José de Arimatea, acudió al mismo gobernador romano, solicitando el cuerpo de Jesús, lo consiguió y adquirió perfumes para embalsamarlo, tal como era norma de gente bien nacida.

3.- Dada su categoría, y para conservar su reputación, acude nocturnamente a encontrarse con el Señor. La noche para la mayor parte de la gente, goza de mala reputación. Piénsese en los que creen que es obvio emborracharse, acudir a placeres más o menos ilícitos o, amparándose en la oscuridad aprovecharse para el hurto, etc. Para otros, entre los que me encuentro yo, y dicho sin orgullo, no es esto lo que pensamos. Os añado que el pueblo samaritano, siente un gran aprecio por ella. Señala cuatro de renombre y gozo. La de la creación del mundo, la del sacrificio de Isaac, la de la salida de Egipto y la de la venida del Mesías.

5.- Nicodemo debía ser de aquellos que conocen su encanto: el silencio, la pérdida de la noción del tiempo que nos atenaza durante el día, la facilidad con que uno siente confianza y se abre a la confidencia jubilosa. El aprecio que sentía el Maestro es de sobras conocido y que fue de noche, en Getsemaní, cuando dio el paso definitivo en el cumplimiento del encargo recibido por el Padre.

6.- El diálogo que nos recoge Juan, es una buena muestra de estas cualidades. Sorprende su estilo. Nicodemo, cuando se siente acorralado, acude a un argumento “ad absurdum” y le dice: ¿cómo va el hombre a poder volver a introducirse en el seno de su madre? Jesús le devuelve la pelota anunciándole misterios de Salvación. En un determinado momento apela a la ironía, cosa esta insólita y, que recuerde yo, solo en otro lugar la usa. Le expele con amable sorna a su interlocutor: tú, que eres maestro en Israel, ¿no sabes estas cosas? Imagino, es pura ocurrencia, que sonaba a algo así como: tú que te has doctorado en Jerusalén ¿no lo sabes? Ya lo ves yo, humilde diplomado en universidad provinciana, léase Sephoris, sí que lo sé. ¡Anda ya! (El otro momento que os decía el Maestro utiliza la ironía, lo encontraréis en Lc 20,4).

7.- Acude el Señor a un ejemplo muy conocido por un judío. Le recuerda la serpiente de bronce salvadora de las picaduras de las víboras del desierto, que diezmaban al pueblo peregrino. La imagen era de sobras conocida, culebritas mágicas de estas, encuentra uno por museos de la capital o del mismo desierto del sur. En la cima del monte Nebo, en la actual Jordania, por iniciativa de mi amigo, el sevillano, y para más inri de Triana, Fra. Rafael Dorado, se alza una enorme cruz entrelazada por una serpiente. Tal vez hayáis visto alguna fotografía de los dos Papas que por allí han ido y se han detenido a su lado. Retratarse queda muy bien y nadie olvida hacerlo, aunque muchos desconozcan el significado de aquella robusta cruz enmarañada por robustas varillas también metálicas Se le ocurrió al buen amigo franciscano, que unir cruz y reptil, era una buena manera de llamar la atención y conseguir que reflexionaran judíos y cristianos. Como pretendía el Maestro, al citar el pasaje del Antiguo Testamento. Pese a que ha habido grupúsculos que al grito de ¡viva Cristo rey! han acudido al ¡garrotazo y tente tieso! No es esto lo que pretende el Señor. Está en el mundo para salvarlo, lo proclama explícitamente en el pasaje de hoy.

Dice esto advirtiendo que Dios Padre le ha enviado para que ilumine, pero que algunos han preferido las tinieblas. Como el que se ha ensuciado el traje en el barro, prefiere marchar por sendas oscuras, donde sus manchas se hagan invisibles.

8.- El final del párrafo que leemos hoy, el que dice que el que realiza la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios, es semejante al de Mateo 5,16. Con humildad debemos reconocer que a la Iglesia le falta un buen ministerio de prensa y propaganda o funcionarios encargados de las relaciones públicas. Que siendo la organización más entregada al servicio de los pobres, tenga, entre algunos, mala prensa (no olvidéis ni dejéis de recordar a los demás, que allí donde hay un misionero, en cualquier parte del mundo, hay a su lado un hospital y una escuela, es un ejemplo que nadie os puede rebatir). Ahora pienso, mis queridos jóvenes lectores, que si bien Jesús nos pide que seamos astutos, tal vez esta nuestra incapacidad de dar testimonio, y de que sea conocido y aceptado, mientras mundialmente la Iglesia crece, evidencie mejor que es obra suya, obra divina, no consecuencia de iniciativas humanas, por doctos y ricos que puedan ser los que las tuvieren.

Pedrojosé Ynaraja, SJ

Bajar | 2º de Cuaresma

Esta tarde alguien ha utilizado conmigo una expresión extraña que no había oído en la vida. “Te llamaré antes, para que no tengas que estar bajao mucho tiempo”. Para que no tenga que estar esperando abajo, en el portal, mucho tiempo; esta sería la traducción más apropiada.

Este domingo la Iglesia nos presenta, en nuestro camino de Cuaresma, el relato de la Transfiguración. Es un relato difícil, raro, en el que no sabemos muy bien lo que pasa. Nos quedamos un poco en medio de la nube que relata el texto.
Pues a la invitación de la pastoral sumo dos palabras y pienso…

SUBIR.
Los apóstoles suben con Jesús. Este subir es para estar con él. Seguir a Jesús tiene mucho de subida por dos cosas sencillitas: porque cuesta. Si habéis tenido la oportunidad de buscar una cumbre, por pequeña que sea, os daréis cuenta de que no nacimos para subir, pero podemos hacerlo. Subir con Jesús es amoldar nuestro ser a su ser, y poner nuestras vidas al servicio del Reino. Y la entrega cuesta. Y tiene mucho de subida, en segundo lugar, porque llegas a la cumbre. Y mirar el horizonte desde arriba abre algo más que los pulmones. Los apóstoles suben y, según el relato, quedan sobrecogidos. Y esto es así porque son testigos de que en Jesús hay un Dios presente en medio del mundo. Es una experiencia de Dios cara a cara que sobrecoge e ilumina. Los apóstoles, como nos descubre Fano en el dibujo de esta semana, ven a Dios a través de Jesús.

ESCUCHAR.
Pedro quiere hacer tres tiendas. Y es que se está tan a gustito aquí arriba. La voz de Dios resuena en ellos mostrando quién es Jesús. Es el Hijo. Y hay que escucharlo.
Escucharlo no es sentarse cómodamente, plantarnos ahí y quedarnos. Escuchar es reconocer que Jesús tiene algo que decir en nuestras vidas, que su palabra es la Palabra, que podemos fiarnos de él y seguirle como le hemos seguido hasta Dios.

Y BAJAR.
Bajar es la palabra de esta semana. No es posible quedarnos a mirar, abrirse a Dios, al Dios trascendente, tiene que traducirse en bajar al mundo. Dios-que-se-hace en medio del mundo.
No podemos huir del mundo, vivir la margen de él protegidos por nuestros ritos, costumbres, normas… El mundo está ahí, es creación y revelación, y el mundo nos supera.
El que quiera quedarse dentro de la tienda puede ser que tenga la Gracia de contemplar a Dios. Pero se perderá a Dios, al Dios que habita en nuestros hermanos, en los jóvenes, en los que sufren, en los que buscan y siguen buscando…

Así que vuelvo al principio. Porque parece que ahora toca bajar, volver a un mundo que está sediento de Dios y del que la comodidad de mi tienda me estaba alejando.

Así que aunque me avisen, prefiero estar un tiempo ‘bajao’. Y buscar al Padre entre los que estamos abajo.

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